Mundial se extiende por todo el mundo desde hace casi
dos años, cerrando miles de fábricas y empresas, destruyendo
millones de puestos de trabajo, y acelerando la degradación de
las condiciones de vida de la mayoría de la población.
En este contexto, la manifestación convocada por Izquierda
Unida es un paso muy importante para seguir expresando y
organizando nuestra oposición a la embestida de la patronal, a
las concesiones que el Gobierno está haciendo al capital y en
defensa de los intereses de la clase trabajadora y la juventud.
El lema de la manifestación “El capitalismo es el problema:
hay una salida por la izquierda” es muy acertado, pues la crisis
que vivimos refleja la bancarrota y el carácter reaccionario de
un sistema que no es reformable. No hay salida bajo el capitalismo,
y un sector creciente de jóvenes y trabajadores sienten
que es necesario levantar una alternativa de izquierdas consecuente,
que libre una lucha decidida por la transformación socialista.
DESEMPLEO MASIVO Y REGALOS MULTIMILLONARIOS A LA BANCAEn estos dos años los gobiernos de los principales países capitalistas
han desembolsado cerca de 14 billones de dólares del
erario público para, en lo fundamental, salvar a la gran banca y
garantizar los beneficios de los capitalistas. En definitiva, hemos
asistido a una gigantesca operación de nacionalización de
las pérdidas y privatización de las ganancias.
Después de este trasvase de riqueza a los bolsillos de los
banqueros, ahora los medios de comunicación y los gobiernos
afirman que ya se vislumbra la “recuperación” económica, que
hay brotes verdes. Pretenden crear una atmósfera favorable
para justificar los ataques a los trabajadores como un mal necesario
e inevitable, mientras la derecha y los patrones exigen
planes draconianos de “austeridad” y claman por recortes salvajes
del gasto social, de las pensiones, la sanidad y la educación
públicas.
En el caso del Estado español, la crisis económica ha tenido
un efecto devastador. Según la EPA del segundo trimestre de
2009, la cifra de parados alcanza los 4.137.500 de personas
(doblando la tasa de desempleo de la zona euro) y todo apunta
a que no parará de crecer. El paro juvenil entre los 16 y los 25
años ronda el 38%, mientras el de larga duración afecta a
1.217.300 personas. Debido al chantaje empresarial y la amenaza
de despido, los salarios reales están siendo atacados en todos
los sectores.
Desde el gobierno del PSOE se escucha todos los días que no
van a consentir que la crisis la paguen los trabajadores, los más
débiles. Sin embargo, de todas las decisiones adoptadas por el
PSOE para “salir de la crisis”, la más importante, por su cuantía,
ha sido los 150.000 millones de euros (más del 15% del PIB
del Estado español) de dinero público destinados al salvamento
de la gran banca. Esta escandalosa cifra contrasta con los 8.000
millones de euros que el gobierno ha concedido a los ayuntamientos
(el famoso Plan E), y con el que oficialmente crearon
400.000 empleos de una duración media de… tres meses.
El capitalismo es el problema:
hay una salida por la izquierda
¡En defensa de la sanidad, la enseñanza pública y las pensiones!
¡Por la huelga general!
¡No a la reforma laboral!
¡En defensa de los empleos y los salarios!
LAS CONCESIONES NO FRENAN A LA PATRONAL
A pesar de todas las concesiones del gobierno, la patronal, el PP
y la Unión Europea presionan con dureza para que lleven a
cabo más “reformas estructurales”, como la reducción drástica
de las prestaciones por desempleo, el recorte y privatización de
las pensiones y la sanidad públicas, o una reforma laboral que
abarate el despido…
Estamos pues ante un desafió histórico para las organizaciones
de los trabajadores, especialmente para los sindicatos de
clase, CCOO y UGT. Más que en ninguna otra circunstancia, los
sindicatos de clase deben constituir una línea de defensa fundamental
contra la destrucción de empleo y la caída de los salarios,
y una garantía para la protección de los parados, y lograrlo
sólo es posible apoyándose en la movilización masiva y
unitaria de la clase obrera.
Sin embargo, los dirigentes de CCOO y de UGT han respondido
a la situación dramática que vivimos los trabajadores con
continuos llamamientos al “diálogo social”, firmando un pacto
con el Gobierno que congela los sueldos de los empleados públicos
y en el sector privado se ha aceptado la línea del “mal
menor”, reducción de plantillas y sacrificios salariales. Esta política
de paz social, de pensar que todos estamos en el mismo
barco, trabajadores y empresarios, de desmovilizar y aislar las
luchas fábrica a fábrica, es la mejor manera de allanar el camino
a las aspiraciones de la patronal. Ahora, la CEOE exige una
nueva reforma laboral y el gobierno ha mostrado su comprensión.
Insinuar, como han hecho los líderes sindicales, que no se
descarta negociar con la CEOE esta demanda siempre y cuando
la patronal se “comprometa” a desbloquear la negociación
colectiva, es profundizar por un camino que sólo ha servido retrocesos
a los trabajadores.
FRENAR LA EMBESTIDA PATRONAL CON LA LUCHAY LA HUELGA GENERAL
En estos largos meses de crisis hemos visto la disposición de
miles de trabajadores a luchar con decisión: lo hemos comprobado
en la huelga general del 21 de mayo en Euskadi, en la
huelga del metal de Vigo, en la movilización histórica en Zaragoza
contra el cierre de Opel (más de 40.000 trabajadores), en
la movilización de más de 20.000 trabajadores en Tortosa (Tarragona)
contra el cierre de Lear, en la larga lucha de los trabajadores
de ROCA y la durísima lucha de los mineros de Boliden.
También en Valencia, el sábado 31 de octubre, cuando más de
50.000 personas se movilizaron contra el gobierno del PP.
En Andalucía, también está en pleno desarrollo una lucha
ejemplar en defensa del empleo y la dignidad. La protagonizan
miles de trabajadores y trabajadoras del campo en la reciente y
exitosa huelga de la naranja de la vega cordobesa del Guadalquivir.
Una huelga que ha sabido unir trabajadores andaluces e
inmigrantes en una ola de miles de personas que han terminado
doblegando a la patronal ASAJA. En esta huelga los trabajadores,
orientados en este caso por el SOC-SAT, han exigido y
están obteniendo el cumplimiento del convenio, que se termine
con el esclavismo y el trabajo a destajo, que muchas más
personas integren las cuadrillas y se aumente el empleo. Eso ha
sido posible gracias a una organización democrática de la lucha,
donde las decisiones han sido tomadas por grandes asambleas
de piquetes reunidos diariamente, donde los protagonistas
han sido los trabajadores y no las negociaciones a sus espaldas
en los despachos.
En este ambiente de rabia y descontento, con una patronal
desdeñosa y arrogante, los dirigentes de CCOO y UGT tienen
una gran oportunidad para pasar a la ofensiva y cambiar la correlación
de fuerzas. Los llamamientos del compañero Cayo
Lara a los dirigentes de CCOO y UGT para la huelga general son
completamente correctos: una huelga para parar los pies a la
patronal y obligar al Gobierno a girar a la izquierda.
DE LA LUCHA POR EL EMPLEO A LA LUCHA POR EL SOCIALISMOLas reivindicaciones concretas e inmediatas que IU ha planteado
como un salario mínimo y pensiones de mil euros, no autorización
de EREs, cobertura universal del desempleo, o la derogación
del decretazo vigente en el medio rural, son un paso
adelante y los marxistas de EL MILITANTE le damos todo nuestro
apoyo.
Las reivindicaciones inmediatas que la clase obrera necesita,
hoy más que nunca, entran en contradicción con la propiedad
privada de la tierra, los medios de producción y la banca.
Es por eso que hay que extender la lucha por nuestras necesidades
inmeditas a la lucha por el socialismo. Más que nunca
necesitamos organizar con un programa anticapitalista a miles
de trabajadores y jóvenes de los sindicatos de clase, en las fábricas,
en los tajos, en el campo, en las colas del desempleo, en
los centros de estudio. Y esta es una tarea en la IU debe empeñar
todos sus esfuerzos.
• Por un subsidio de desempleo indefinido a todos los
parados hasta encontrar un puesto de trabajo, igual a un
SMI de 1.100 euros y la condonación de sus deudas hipotecarias.
Jornada laboral de 35 horas semanales por ley,
repartiendo el empleo existente entre todos los trabajadores
sin reducción salarial. Jubilación a los 60 años con el
100% del salario y contratos de relevo.
• Frente a la situación de paro, que crece cada día más en
los pueblos, exigir la expropiación de los grandes latifundios
y que la tierra pase a ser pública y bajo el control
de trabajadores y sus organizaciones: así se pondría
fin al desempleo en el medio rural.
• Oposición tajante a ninguna reforma laboral. Recuperación
de la dignidad y la estabilidad en el empleo. No a
las rebajas salariales, recuperación del poder adquisitivo.
• Asegurar el sistema público de pensiones. Parar todos
los planes de privatización de los servicios públicos,
aumentar el empleo y los recursos destinados a la sanidad
y la educación públicas.
• Nacionalización de la banca y los grandes monopolios
bajo control democrático de los trabajadores y sus
organizaciones. Eso permitiría poner en marcha grandes
programas de inversión pública en infraestructuras, vivienda,
educación y sanidad, así como hacer funcionar a
las grandes empresas que hay que nacionalizar.
• Una economía que cree empleo de calidad, que resuelva las
necesidades de la mayoría sólo es posible con la planificación
y el control democrático de los medios de producción
por parte de los trabajadores, es decir, sentando
las bases de una economía y una sociedad socialistas.
¡¡SOCIALISMO O BARBARIE!!